
Llevas el ritmo,
como un sabroso ska con tambores en tus chinos,
saxofón y trompetas dan torno a tu hermosa silueta.
Tienes la risa,
me llenaste de felicidad y caricias sin dudarlo, cada uno de mis pensamientos.
Sabes del mundo,
y no dudaste un segundo en compartirmelo, entregaste tu historia y me honraste con tu geografía.
Conoces el tiempo,
y supiste esperar para partir, dándole tiempo al tiempo y tiempo al tiempo del tiempo para descubrir este gran infinito.
Pero sobre todo encuentras el punto.
principio, éxtasis y final, día a día, noche a noche y a tu lado.
Gracias,
por ser siempre tú y no dejar de serlo nunca, por nadie y para nada.
Gracias.
Pato...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar