
ya estoy cansado, pasan de las doce y no consigo pegar el ojo, la marea no sube y seguimos varados. hay un remolino de ideas inconclusas y pocas ganas de buscarles patas y cabeza, dudo del principio, del camino y el destino...
al parecer estoy siguiendo el rumbo equivocado, la prisa y la desesperación terminaron por hundir la nave, todo el trabajo y los sacrificios solo han sido enfocados en alimentar el fuego etílico, la incesante llama química que me abraza, me da su calor y desaparece dejando este rastro negro...
de nuevo se perdió el rumbo o me perdí de el.
es hora de mover los puntos, no hay señales en el cielo ni esperanza en los bolsillos, los dioses no han bajado a tender la mano, quizá sea hora de salir a buscar el rumbo.
dejar la mar atrás.
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